La magia de escribir una buena historia

Escribir una buena historia

Esta semana estrenamos la categoría de reflexiones que os prometí que incluiría en el blog con una reflexión literaria que he decidido titular “La magia de escribir una buena historia ”.

Leí esa escueta frase hace poco en una de esas revistas que vienen como suplemento semanal con el periódico, y me estuvo rondando por la cabeza un buen rato.

La magia de escribir una buena historia.

Esas siete palabras, que parecían no decir mucho y que a la vez lo decían todo, me llevaron a reflexionar sobre lo que resulta básico para que una historia se transforme en una buena historia; para dotarla de esa magia, ese algo que te hace sentirte parte del elenco de protagonistas de una novela, sufriendo en tus propias carnes sus alegrías y sus derrotas.

¿Dónde está la clave? ¿De qué depende que esa magnífica idea que llevamos madurando un tiempo se convierta en una buena historia? De buenas a primeras se me ocurrieron varios elementos que podrían salpicar magia a un relato:

 

  • La trama

La trama es la espina dorsal de una novela. Es la forma en que se cuenta la historia en sí, el orden y la sucesión de los acontecimientos y el motor que empuja a que los personajes evolucionen a lo largo de la misma.

En un primer momento, me pareció definitivo que esta fuera la clave para conseguir una historia mágica. Después comencé a dudar, y finalmente decidí que no, que la trama no era la llave para llegar a escribir una buena historia.

He leído tramas muy bien desarrolladas, complejas y que terminaban por atar todos los cabos a la perfección, y aún así, la sensación que tuve al terminarlas fue de vacío, de que aún faltaba algo más, de que me habían contado muchas cosas, pero nada de eso permaneció en mí tras cerrar la última página.

Por lo tanto, la trama quedó descartada como elemento clave para escribir una buena novela.

 

  • Los personajes

Los personajes son el eje de la trama. Los que la dirigen, los que la soportan y los que dan sentido a todo lo que acontece. Ellos son el alma de la novela.

Es por eso que contemplé la posibilidad de que unos personajes bien construidos, con una caracterización compleja y un marcado conflicto que resolver  que consiga hacer que te metas bajo su piel podría ser la llave para imprimir esa anhelada magia a una historia.

Sin embargo, también recuerdo haber leído más de una novela con unos personajes que se sentían muy reales, con los que llegué a empatizar, simpatizar e incluso sentirme identificada, y sin embargo pasaban por aquella historia que les había tocado protagonizar sin pena ni gloria, pues más allá de ellos mismos no encontré más que un horizonte hueco.

Dicho esto, di también por descartado que los personajes fueran el ingrediente mágico para escribir una buena novela.

 

  • El ritmo

Mantener un equilibrio en el ritmo del relato es fundamental para que el lector se sienta enganchado a la novela que tiene entre manos. Imprimir un ritmo frenético a determinadas escenas es fundamental para mantener la tensión y la intriga, pero siempre intercalándolo con escenas más estáticas que permitan al lector tomar aire antes de continuar.

Conseguir mantener este equilibrio es una de las labores más complejas al escribir una novela, y precisamente por eso se me ocurrió que la magia de una buena historia pudiera residir en la consecución de esa perfecta armonía.

Aunque por otro lado, por mucho que el ritmo alcance una consonancia impecable para mantenerte atado a las páginas pero sin ahogarte, quizá la historia que te cuenten, cómo te la cuenten o a través de qué personajes te la transmitan, no logren atraparte en ese universo.

Llegados a este punto, descarté también que la clave para escribir una buena historia fuera lograr ese punto de equilibrio tan delicado en cuanto al ritmo.

 

  • La verosimilitud

Por mucho que estemos leyendo una historia de ficción y sepamos a ciencia cierta que así es, la historia siempre debe resultar creíble. Que no sea real no significa que no deba ser verosímil, sino todo lo contrario.

Dos elementos clave para conferir credibilidad a una historia son la documentación y el worldbuiding. Trabajar bien estas dos piezas empujará al lector a sentirse cercano a la historia y a vivirla con más intensidad.

Sin embargo, volvemos a lo mismo de antes. Yo personalmente he leído obras con un wordbuilding brutal y una documentación trabajada con minuciosidad, pero cuyas historias no han logrado transmitirme esa magia especial.

 

  • Un buen final

¿Y si crear un buen final fuera la clave para lograr escribir una buena historia? No es cómo empieza sino cómo acaba, suelen decir.

Tal vez maquinando un final impactante, que no sea para nada previsible, con un giro argumental que consiga dejar al lector con la boca abierta, podríamos alcanzar nuestro objetivo.

De hecho, la sensación y el recuerdo que persiste en el tiempo sobre un determinado libro, al menos es mi caso, es la que te queda cuando cierras la última página. ¿Y si hemos conseguido dar con la clave mágica para escribir una buena historia?

Pues no. Tampoco.

Y rebatir este argumento me resultó muy sencillo en este caso: en algunas ocasiones (muy pocas, pero las ha habido), la historia iba por tan mal camino, que fui incapaz de llegar hasta el final del libro. Quizá fuera un final espectacular, que podría haber cambiado por completo mi percepción sobre la novela, pero eso es algo que nunca sabré.

 

Entonces, ¿dónde se esconde la magia de escribir una buena historia?

Pues aquí va mi conclusión: la magia de una buena historia no está en ninguno de estos elementos en particular, sino en todos ellos a la vez. En cómo se interconectan entre sí. Tienen que entrelazarse y cuajar de tal manera que consigan que la historia te envuelva y te arrastre al interior de otro mundo, hasta sentirla tan de cerca que puedas incluso escuchar la entrecortada respiración del protagonistas en su lecho de muerte. Que cuando se caiga del caballo mientras huye del villano sientas cómo la piel de tu pantorrilla se desgarra mientras se arrastra bruscamente contra la gravilla. Que cuando, por fin, el tan deseado beso acontezca, un enjambre de abejas agite tu estómago.

El perfecto engranaje de todos y cada uno de los elementos que la conforman. Esa es definitivamente, desde mi punto de vista, la verdadera magia de una buena historia. Y solo de la combinación perfecta de todos y cada uno de los ingredientes resultará la receta mágica para escribir una buena historia.

¿Coincidís conmigo? ¿Hay algún otro elemento que consideréis imprescindible para crear una historia mágica?

 

Por si acabáis de aterrizar por aquí, os dejo los enlaces a las últimas entradas del blog:

·         5 Técnicas para enfrentarse a la hoja en blanco

·         Dónde buscar inspiración para escribir una novela

·         10 Novelas sobre el Antiguo Egipto

·         Comenzando un nuevo reto: mi blog de escritora

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Gracias por pasaros por aquí una semana más, ¡hasta el próximo jueves! 🙂

2 opiniones en “La magia de escribir una buena historia”

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